No siempre tenemos uno de esos días
con lagrimas mudas, amargamente dulces.
Tal vez hoy debi orar, pero intercambie momentos;
un “padre nuestro!!” con paraísos prometidos,
por un segundo de libertad embriagadora.
Conquiste el silencio, con el conjuro de tu nombre
Mordiendo miserias de recuerdos podridos
y bebiendo una copa de dulces lagrimas.
Tu olor me envolvía, como los gusanos a un muerto
como la locura a mi mente, como las pesadillas a mi pupila
Conquiste el silencio,
en una existencia sin ti.
mar
(E.G.G.) "el alma puede esperar"
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