lunes, 9 de noviembre de 2009

CRISTERO (parte 2)

Era una calle solitaria, recuerdo perfectamente que tenia cierto miedo, no a la oscuridad si no a no encontrar a mi madre, la arquitectura del lugar era completamente vernácula, con cierto toque de estilo vintage, me gustaba, porque parecía que el acomodo de cada vivienda era obra de la naturaleza, carente de color, pero quien lo necesita, como dice el fotógrafo mexicano de los años 30 Manuel Álvarez Bravo “La vida es mejor en blanco y negro” y este sueño realmente hubiera sido un deleite para el fotógrafo; es curioso que a mis 12 años empezara a mostrar afinidad con el arte de los edificios, conjugado con los cuadros visuales que mis ojos llorosos me daban. Camine, no recuerdo que distancia, ni cuánto tiempo; es la magia de los sueños, el tiempo pierde su poder , y las distancias se vuelven táctiles, di la vuelta en una esquina, y pude mirar a lo lejos la casa de mi abuela, por fin conocí el color en ese sueño, era de un azul cielo intenso que parecía brillar entre toda esa obscuridad, o como si un rayo de luz se le hubiera escapado al sol, me hipnotizaba , fue el color más bello que eh visto en mi vida, agregado a este escenario había una hilera de Bugambilias llenas de flores rosas y algunas moradas, era un cuadro primaveral , insertado en un mural triste y solitario, y ahí, en ese destello de escenario estaba mi madre, sentada en una ventana de arco, de enormes dimensiones, apoyando sus pies en tierra mojada, lo sé porque olía, era como un cloroformo que me mantenía sedada , extremadamente drogada, mejor aun que la marihuana, su piel era blanca y jovial, de cabello largo , lacio y castaño , parecía un ángel, recuerdo que no podía dejar de mirarla, su mirada me penetraba y me llenaba de alegría, su media sonrisa me hacía sospechar que tenía un plan para mí, me intrigaba. Se congelo esa imagen en mi mente, como un preciado recuerdo que usaría como antídoto para mi depresión por 8 años . Di la media vuelta y regrese por la misma calle por la que había caminado, pensando en mi madre, mi alegría había desaparecido, ahora había vuelto a mi escenario de marginación visual, triste y confundida caminaba, haciéndome miles de preguntas: porque mi madre no me había dicho adiós¿?...porque mi madre me había sonreído de esa forma?¿…porque yo me alejaba de ella?¿…porque estoy y estaba tan triste?¿…estaba perdida en mis pensamientos en esa obscura noche, en esa esquina bajo la luz y el calor de ese viejo candelabro, con ese olor a viejo que me rodeaba, a libro viejo, si eso era!, y repentinamente ella apareció!!, un niña como de 4 años, sucia y con solo un calzoncito blanco que cubría su cuerpo, hacia frio, no podía creer que una niña tan pequeña estuviera vestida así y sola en esa noche, se acerco a mí, me tomo de la mano la mire, y entonces observe mi sonrisa en ella , como recordándome que realmente podía hacerlo, y que era la mejor sonrisa que podía regalarle al mundo, como ella lo hacía en esos instantes, chispeante y llena de luz la grave y la imite, aun lo hago!!,, pero en ese instante logro consolarme después de lo ocurrido con mi madre, me levanto con un fuerte jalón y caminamos juntas por esa oscura noches, recuerdo que reía mucho; ella era muy parlanchina y parecía que su objetivo esa noche era hacerme realmente feliz , con chistes simples , inocentes y extremadamente cortos….reía mucho y me admiraba que una pequeña niña tuviera tal ingenio, nuestras manos sudaban de la fuerza con la que nos tomábamos una de la otra, parecía como si la conociera de años, como si hubiéramos compartido un mismo vientre…


Continuara...

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